Empresa 2.0, sí, pero con profesionales 2.0

Ahora que se habla de empresas 2.0, con un entramado de relaciones y comunicaciones externas e internas más basadas en la horizontalidad, hay que advertir que este proceso también conlleva la evolución de un nuevo tipo de profesionales —paso que algunas entidades, por más que se quieran definir como empresas de la nueva era, no están dispuestas a asumir—.

Y es que si la empresa 2.0 se caracteriza por un nuevo estilo de hacer las cosas, más colaborativo y abierto, más basado en el networking y en hacer evolucionar su propia marca como algo orgánico e integrado en el ecosistema del mercado en el que se desenvuelve, los nuevos profesionales 2.0 también tienen mucho de esa filosofía.

El profesional 2.0 es alguien que cuida su perfil social en internet como una marca propia, y esto tiene una consecuencia: aunque actúe desempeñando su trabajo en la empresa X, en realidad ese profesional adquiere personalidad propia, es un ente individual con múltiples posibilidades más allá de su pertenencia a la organización X.

La empresa que podemos llamar “1.0” siente auténtico pavor ante este modelo de profesional, porque piensa que puede llamar la atención fuera y ser “captado” por otros. También teme que este desarrollo individual traiga como consecuencia un mayor coste salarial. Como reacción, intentará ocultar y reconducir al anonimato a este tipo de perfiles.

La empresa 2.0, sin embargo, entiende que todo esto le aporta valor, se ve a sí misma como la suma de la valía de sus integrantes y sabe que si sus empleados se sienten realizados, todo esto redundará en mayor productividad y en participación en el proyecto colectivo. También entiende, por supuesto, que un profesional que evoluciona, participa y se prestigia a sí mismo, en realidad transmite este mismo efecto a toda la organización. Y esto no tiene precio.

Imaginemos que la SER cuenta con Carles Francino y decide ocultarlo, no decir ni cómo se llama, para que la COPE no pueda robárselo… pero claro, si la gente escucha la SER por oír a Francino, ¿no será perjudicial para la empresa reducir a éste a una “marca blanca”? (pongo este ejemplo como podría poner cualquier otro: imaginad que el Real Madrid obligara a Cristiano Ronaldo a jugar con pasamontañas para que no se sepa quién es).

No me refiero a que los profesionales 2.0 tengan que ir de estrellas, ni mucho menos. Pero sí que aumentan su visibilidad al participar abiertamente del debate, de la conversación, en los foros y redes sociales, tanto generales como especializadas. Y esto no es malo. Es precisamente lo contrario.

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1 pensamiento sobre “Empresa 2.0, sí, pero con profesionales 2.0

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